martes, 20 de abril de 2010

Un poco de sol


Esta mañana hacía sol, hacía una mañana primaveral maravillosa. Aunque no fue así dentro del Hangar 5 del aeropuerto de la Base Naval de Rota. De hecho, parecía injusto que hiciese sol en un día como hoy.

Y es que para nosotros sale el sol, despereza nuestros miembros, y la vida prosigue. Pero no para aquellos que ahora tienen delante la difícil labor de aprender a convivir con el dolor, y con la ausencia de un ser querido. Ellos no, ellos quedan en suspenso, con una mano agarrotada sobre el pecho, intentando asimilar ese dolor y ese enorme vacío. No puedo imaginar, aunque en su momento me llegará la hora de vivirlo, lo que debe ser tener éso dentro del cuerpo.

Saber que alquien a quien amas, tu hijo, tu hermano, o el amor de tu vida, con quien hablaste hace horas por teléfono, ya no existe. Ha dejado de ser, jamás le verás, y ahora pertenece a la frialdad de una caja de madera. Que sientes tuya aunque no lo sea, y que te aleja en medio de un enorme abismo de gestos, recuerdos, caricias, y del futuro ahora truncado, roto.

Todo mi ánimo a las familias de los fallecidos, en especial a la roteña que ahora se encuentra con un camino lleno de espinas por delante. Seguro que con el apoyo de sus allegados consigue sobrellevar mejor este enorme dolor. Le envío un poco de sol para su corazón destrozado que le de calor en estos momentos de oscuridad.

3 comentarios:

  1. Es muy duro, pero la vida sigue y al cabo de cierto tiempo se supera. No queda otra opción.

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  2. Olga, me gusta como escribes.
    Es un tema doloroso como bien dices, y no estoy segura que ese dolor se llegue a dejar de sentir.
    Sin embargo, es cierto que el tiempo es el gran sanador.
    Yo estoy al lado de esos allegados.
    Un saludo.
    Con permiso te enlazo en mi blog.

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